El ‘cerebro’ de la M-30 es un lugar extraño, alejado del Madrid de anuncio. A las puertas de Entrevías se abre paso un pequeño complejo por el que cada día circulan un millón y medio de vehículos, al menos a ojos de las 1.700 cámaras que vigilan la carretera de circunvalación más transitada de España. El color rojizo, en apariencia oxidado, de su cara exterior contrasta con la futurista sala de máquinas: seis mesas, dieciocho pantallas y otros tantos ordenadores conforman la médula espinal de un espacio donde no hay lugar para la improvisación. Levantado mientras Dulcinea y Tizona, las dos tuneladoras más grandes del mundo, soterraban hace quince años un total de 40 kilómetros del trazado, el centro  de control de la M-30 es hoy el ojo invisible que todo lo ve bajo tierra.

Un ‘Gran Hermano’ imperturbable que terminará de implementar en marzo de 2023 un entramado de inteligencia artificial con el que gestionar el tráfico de manera más eficiente. Pero vayamos por partes. Del global de cámaras, 700 incorporan el sistema de circuito cerrado de televisión y detección automática de incidencias (DAI), todas ellas en el interior de los túneles.

Leer la noticia completa en el diario ABC, 7/02/2022 *Por Aitor Santos