Borja Carabante, Delegado de Medio Ambiente y Movilidad en el Ayuntamiento de Madrid – Tribuna

Cuando llegamos a Cibeles en junio de 2019 nos encontramos con una política medioambiental deficiente, cegada, limitada a 472 hectáreas de la ciudad y exclusiva para 150.000 vecinos, en un territorio que abarca 128 veces más (60.437 hectáreas) y tiene 3.300.000 habitantes.

Descubrimos una bandera medioambiental, la de Madrid Central, hilvanada sobre retazos electorales; una “medida estrella” que se activó de manera acelerada como estandarte frente a las urnas y, más allá del marketing que le rodeó para soportar los mítines de campaña de Más Madrid, en la práctica hacía aguas por la imperfección, la insuficiencia y los agujeros legales con los que había sido fabricada.

Leer tribuna completa en El País – 21/05/2021