Cuando hablamos de movilidad conectada solemos mencionar los coches autónomos y la conectividad dentro de los vehículos, pero sería iluso pensar que todos los coches dispondrán de esa tecnología o que la movilidad conectada dependerá exclusivamente de los vehículos.

Este tipo de movilidad requiere, sobre todo, de una adaptación de las infraestructuras, equilibrando así la balanza: si la tecnología está en los vehículos, solo una parte de la población tendrá movilidad conectada; pero si la tecnología está en las infraestructuras, la movilidad conectada podrá llegar a todo el mundo, independientemente del vehículo que se tenga. En cualquier caso, el periodo de convivencia entre los coches autónomos y los convencionales va a durar mucho tiempo.

En este contexto, Ferrovial calcula tres fases de implantación.

Ver noticia completa en El Confidencial