Los 52 kilómetros de la Ma-15 unen dos de los municipios con más población de la Isla, Palma y Manacor, y discurren por una zona llena de núcleos urbanos y negocios de todo tipo que necesitaban el estímulo de una mejor movilidad y conectividad. Además de hacer frente a los problemas de seguridad para los usuarios, el desdoblamiento de la carretera ha supuesto un gran avance en cuanto a la movilidad de los usuarios y la conectividad del territorio. Así, tras las obras ha habido una reducción de los tiempos de los desplazamientos, aunque el impacto tuvo repercusión también en la accesibilidad e integración de las diferentes zonas de la Isla a las que la nueva Ma-15 afectó de forma directa o indirecta.

La carretera no solo garantizó itinerarios y accesos cómodos y seguros, sino que también acabó con el relativo aislamiento en el que se veían algunos municipios que además de sufrir aquella vieja carretera, también se encontraban alejados de ella. Y es que hay que tener en cuenta que al margen de las poblaciones a las que da servicio directo a lo largo de su propio trazado (Son Ferriol; Algaida; Montuïri; Vilafranca y Manacor), las que están pasada la ciudad, (Sant Llorenç des Cardassar, Son Servera, Artà y Capdepera), y las que están próximas (Pina, Sant Joan, Porreres o Petra) también han visto mejoradas sus comunicaciones y las posibilidades de llegar a sus términos.

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