La industria cementera mundial está firmemente comprometida con el impulso de todas las acciones necesarias para mitigar el alcance y el impacto del cambio climático, todo ello con el objetivo de cumplir con el ambicioso “European Green Deal” (Acuerdo Verde Europeo). Así lo han afirmado en el contexto de la COP25 los representantes de las asociaciones que aglutinan a los productores de cemento a nivel mundial.

La industria del cemento ha presentado su hoja de ruta para alcanzar las emisiones neutras en 2050, con un enfoque basado en la eficiencia y la innovación en toda la cadena de valor. Este enfoque holístico abarca desde el propio proceso de fabricación del cemento —desarrollando nuevos cementos bajos en carbono, reemplazando la materia prima por materiales descarbonatados y por la sustitución de combustibles fósiles por combustibles derivados de residuos, muchos de ellos total o parcialmente biomasa y por tanto neutros en emisiones de CO2; y con nuevas técnicas de captura y uso del CO2— hasta el efecto mitigador del hormigón durante su vida útil, mejorando la eficiencia energética de los edificios, así como otros beneficios inherentes de este material como la recarbonatación y la inercia térmica, entre otras muchas ventajas.

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