Priorizar el vehículo eléctrico es uno de los hitos que se ha marcado la Generalitat de Catalunya para los próximos años, de cara a instaurar un nuevo modelo energético más sostenible, recogido en el Pacto Nacional para la Transición Energética de Cataluña. Este pacto, por su parte, está en sintonía con los objetivos de la Unión Europea, que incluye como ejes básicos de actuación la eficiencia en los edificios, el autoconsumo, el vehículo eléctrico, el empoderamiento ciudadano y la lucha contra la vulnerabilidad energética de los consumidores.

El sector de los transportes es un sector altamente dependiente de los combustibles fósiles; por este motivo resulta, asimismo, clave en las políticas de ahorro y eficiencia energética. El vehículo eléctrico no genera emisiones ni contaminación acústica; es más eficiente y permite que las energías renovables se integren dentro de la movilidad, reduciendo además la dependencia energética de los derivados del petróleo. Además, favorece el autoconsumo.

En el año 2016 se matricularon 1.139 turismos eléctricos en Cataluña, una cifra que, aunque sólo representa el 6% del total de matriculaciones realizadas, casi duplicó los datos del ejercicio anterior, en el que se matricularon 663 turismos eléctricos.

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