El Plan Estratégico de Galicia es el documento en el que se planifica la actuación de la Xunta para la actual década, estableciendo las grandes líneas a seguir por parte del Gobierno autonómico.

Se aprobó hace justo un año, y en él se recoge el propósito de congelar la inversión en infraestructuras entre los años 2023 y 2030. La razón argumentada por la Consellería de Hacienda es que la Administración gallega ya ha priorizado este capítulo en las últimas décadas, lo que ha llevado a construir una «red potente en todo el territorio gallego, de manera que, a día de hoy, el 85% de la población reside a menos de quince minutos de una vía de altas prestaciones». Y estas actuaciones conllevan un precio, porque la Xunta tiene actualmente un gasto comprometido en infraestructuras y peajes para los próximos años que alcanza los 1.709 millones de euros.

Así figura en la memoria contable de la Axencia Galega de Infraestruturas (AXI), el órgano sobre el que recae la responsabilidad de la gestión de los 5.515 kilómetros de carreteras de titularidad autonómica, de los que 527 corresponden a vías de alta capacidad, como autopistas y autovías, además de circunvalaciones de poblaciones. Si el pasado año contó con un presupuesto de 271 millones de euros, en el actual ejercicio llega a los 283.

Sigue leyendo la noticia de El Faro de Vigo * X. A. Taboada/P. Pérez