(Artículo publicado por Pablo Sáez, Director Gerente de ACEX, en el diario Cinco Días de 22 de mayo)

El secretario de Estado de Infraestructuras, Pedro Saura, declaraba el pasado 6 de febrero que “el objetivo del Ministerio de Fomento es invertir 20.000 millones en 2019 y 2020 para corregir el déficit de inversión de años anteriores”. Añadía que hay un deterioro del capital público en España, admitiendo que la falta de inversión de los últimos años está provocando un que empeore el estado de las infraestructuras, carreteras, trenes y puertos. Saura afirma que “la inversión en los últimos 40 años ha sido muy importante, lo que nos permite estar en la media de los países europeos más desarrollados”, pero alerta de que “se está deteriorando” y que “España debería invertir, al menos, una cantidad equivalente al 2,5% del PIB para sostener el pulso inversor y mantener las infraestructuras ya construidas”.

Es una buena noticia que un responsable del Ministerio de Fomento exprese con meridiana claridad la falta de inversión que llevamos sufriendo en los últimos años y el riesgo que esto supone para la movilidad, seguridad y competitividad del país. Sin embargo, Saura se deja lo más importantes en el tintero: no habla de la urgencia y la prioridad de conservar y mantener las actuales infraestructuras antes de lanzarse a construir otras nuevas. Y lo malo no es que no lo haya dicho, lo terrible es que tampoco ha evidenciado que lo entiende, porque en los Presupuestos Generales 2019, que finalmente no verán la luz, queda meridianamente clara su apuesta por construir en detrimento de conservar. O si se quiere, utilizando el lenguaje político, el secretario de Estado de Infraestructuras ha priorizado el cortar cintas al promover la eficacia y eficiencia que todo gestor público debe buscar en sus planteamientos de inversión, algo que les cuesta entender a nuestros políticos.