Transcurridas seis semanas desde la implantación del estado de alarma se han confirmado múltiples infraestructuras como servicios públicos esenciales y estratégicos para todos los ciudadanos. Las infraestructuras del agua, energía, sanidad, educación, justicia, transporte y logística, medioambiente, telecomunicaciones y digital, urbanismo y el mantenimiento de todas ellas, así como la investigación y la reindustrialización del país también resultan básicas para reducir la dependencia exterior en momentos de crisis sanitarias y/o económicas.

 Conforme vayamos saliendo del confinamiento y nos incorporemos plenamente al trabajo, debemos exigir a las administraciones públicas con competencias en infraestructuras esenciales que NO deben esperar a diciembre con la aprobación de los Presupuestos para 2021 para iniciar sus trabajos. Tienen la obligación de anticiparse y planificar el trabajo a desarrollar para los próximos seis años, 2021-2027, que será, con toda seguridad el plazo establecido por los fondos de reconstrucción europeos para un Plan de Reconstrucción de Infraestructuras de entre 1,5 y 2 billones de euros que estimule las economías de los estados más dañados por la pandemia.

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